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Cala Mancina - Escalada en un acantilado junto al mar

Por Roberta Zaccarini Fazio

Al tocar la roca con las manos mientras asciendes, experimentas una profunda conexión. Es como fundirte con la pared que escalas. Es un momento de profunda conexión interior entre tú y la roca. Ningún pensamiento invade tu mente, solo una profunda concentración en encontrar el agarre adecuado para tu mano, buscando el lugar preciso para colocar el pie e impulsarte hacia arriba, alcanzando el cielo. Sientes cómo se desliza la cuerda, que es tu seguridad, pero te sientes libre para continuar, y cada ascenso te brinda una sensación de belleza infinita que te hace sentir parte de ella.

Escalada en Cala Mancina
Escalada en Cala Mancina
Escalada en Cala Mancina
Escalada en Cala Mancina

Asciendes lentamente, tocas la cadena y contemplas el mar, que parece tan cercano, de un azul profundo. Admiras el paisaje rocoso inmensamente bello que se extiende bajo tus pies y te sientes parte de él. Pero la aventura no termina ahí. Desciendes, saltando sobre la roca con los brazos extendidos, y sientes que vuelas. Deseas que los minutos se alarguen, permitiéndote aferrarte a la sensación de libertad que te recorre. Entonces la tierra te atrae de nuevo con su gravedad, de vuelta a tu vida cotidiana. Chocas las palmas con tu compañero, quien te aseguró y sostuvo tu vida en sus manos; eres cómplice de ese momento compartido.

Cueva Cala Mancina
Cueva Cala Mancina

Te quitas las zapatillas de escalada y pones los pies descalzos sobre la tierra, lo que te produce una sensación de plenitud, libertad y alegría. Estas sensaciones te acompañan, haciéndote soñar con tu próxima ascensión. Estás allí, al pie del acantilado, junto a la cueva de Cala Mancina, captas su singularidad, a solo unos pasos del mar, y después de la escalada te parece natural darte un chapuzón en el mar que tanto admiraste desde arriba.

Siente el abrazo de las olas, que te brinda una sensación de bienestar y libera toda la tensión acumulada durante la escalada. Incluso desde allí, podrás admirar la belleza de esa pared rocosa que conquistaste con tanto esfuerzo y alegría. Estamos en un lugar único que ofrece sensaciones verdaderamente especiales, ¡donde te sentirás como en casa! Y después de esta experiencia en el acantilado de San Vito Lo Capo, sabes que querrás volver, tal vez por el mar, tal vez por la escalada, pero sin duda por su impresionante naturaleza.

 

Panorama desde Cala Mancina
Panorama desde Cala Mancina
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